Son muy evidentes las diferencias entre un invento y un descubrimiento. Por ejemplo Edison no descubrió la bombilla, ni Fleming inventó la penicilina. Puede parecer muy tonto, pero a veces se llega a confundir y se pueden escuchar barbaridades como que Newton inventó la gravedad (yo desde luego también la inventaría si no existiera, no me gustaría tener que estar flotando detrás de un portátil dado a la fuga para poder escribir esto).

Pero a veces la distinción no es tan trivial. Como buen apasionado de las matemáticas muchas veces me he planteado si estas son inventadas o han sido descubiertas, independientemente del hecho más que demostrado de que son una herramienta real para usar en nuestras vidas. Esta ciencia desde luego no deja de sorprenderme, como cuando, por ejemplo, me encuentro cosas como esta:

curiosas igualdades

El caso es que se puede descubrir belleza en las matemáticas. Desde luego, si fueron inventadas, el objetivo no era este (o yo al menos no haría un martillo hecho de plata, a menos que quisiera defenderme de un hombre lobo, claro).

Volviendo al hilo central de este post, ya sean inventos o descubrimientos, en cualquier caso, estos han sido creados por alguien. Ese alguien es el que los diferencia. Para el primer caso está claro que el inventor es el creador. Para el segundo caso también está claro. Sabemos que el descubridor no lo es, y si lo fuera cualquier otro ser humano pasaría a ser un invento. No hay muchas más opciones. Por eso prefiero los descubrimientos a los inventos, y por eso prefiero pensar que las matemáticas son descubiertas y no inventadas. Los descubrimientos son creaciones perfectas, los inventos no.

Hoy me viene esto a la cabeza porque quería hablaros de un gran descubrimiento. Para mi, supera con creces en importancia y belleza a todos los mencionados anteriormente y a cualquier otro gran descubrimiento de la historia. Tal vez no haya tenido mucha repercusión a nivel mundial ni haya afectado a todo el planeta, pero sí que ha cambiado el mío. Ese descubrimiento lo hice hace siete años y en la actualidad estoy casado con ella.

Este post va dedicado a tí, Loida.  Tenía pensado publicarlo el día 14 de febrero, pero como realmente el día en sí es una tontería, lo hago hoy y así reivindico que el día de los enamorados no dure sólo veinticuatro horas.

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